Quiero que me recuerdes con una sonrisa, aún en mis peores momentos, aún cuando llore de rabia o impotencia, aún cuando veas que mis peores pesadillas se han hecho realidad, aún cuando halla cambiado o ya no esté. Pero no lo hagas por mí. Haz lo por ti, para que siempre estemos juntos (como aquel verano inolvidable en el que vimos una lluvia refrescante caer sobre nosotros, en el día más caluroso de todos). Haz lo por los ideales que compartimos, porque así estaré yo contigo y tú conmigo, porque viviré en tus recuerdos por muy lejos que me encuentre y allá donde pise sabré que no me has olvidado, pisando firme con mi característica sonrisa.
Mi legado es justamente eso, una sonrisa, una sonrisa en la que me verás reflejado todos los días, que me hará inmortal porque viviré en tus recuerdos y en los de todas las demás personas que tengan un motivo para sonreír.
Así que, lucha por mí, concede me la inmortalidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario